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Pesadilla de un ‘biker’
por biker | 16 Mayo 2007

La pasada noche tuve una pesadilla. Soñé (y me retorcí de espanto) que mi bicicleta favorita tenía un gran agujero en el cuadro. Mi Specialized Stumpjumper FSR agonizaba con una herida mortal situada muy cerca de la tija. Por la hendidura asomaba su corazón partido de aluminio, con rebarbas de pintura roja que parecían sangre resbalando por la superficie pulida de su perfecta geometría. Afortunadamente fue sólo una mala pasada que me jugó Morfeo. Con todo, al levantarme no pudo evitar reflexionar la importancia que nuestras monturas tienen en nuestras agitadas vidas de ‘bikers’.
A veces pienso que le damos demasiada relevancia a nuestras bicicletas, que parecemos esos locos del tunning que viven (crédito incluido) por y para su coche maqueado. En ocasiones me toman a mí también por chiflado cuando alguien me pregunta el precio de mi última burrita y yo le respondo con sinceridad. Tampoco nadie puede comprender que posea cuatro bicicletas o que salga a practicar mi deporte favorito en un pestoso día de lluvia y barro. O que prefiera no beber nada un sábado y volver a casa pronto porque al día siguiente he quedado con la grupeta…
Muchos nos toman por locos, pero yo creo que simplemente somos consecuentes. Porque para muchos de nosotros la bicicleta es un estilo de vida, una opción personal… Tal vez seamos los últimos románticos. En cierta ocasión un ciclista-viajero me dijo que en muchas partes del Tercer Mundo la gente le trataba fenomenal cuando llegaba a un pequeño pueblo o ciudad y muy mal a los turistas que lo hacían en coche. Él extrajo la conclusión de que eso era así porque viajaba en bicicleta, con la casa a cuestas. “La gente humilde sabe valorar que has llegado a su tierra por tus propios medios, que los pedales no te han regalado nada, que has sudado y sufrido lo tuyo para lograrlo”, explicaba.
Eso es lo que hace grande nuestra opción. Claro que tampoco tenemos que exagerar. Todos conocemos a amigos que se pasan la vida hablando de componentes mágicos y carísimos que harán volar algún día su bicicleta. Al final, el monte o la carretera terminan dictando sentencia: lo que cuenta es el estado de forma y nuestra constancia y actitud.
Pero si un día soñamos con nuestra bicicleta rota, tampoco hay que preocuparse. Simplemente es que nos sentimos a gusto con ella, porque la tenemos un aprecio más allá de lo material. Recordamos las batallas que hemos librado juntos, las horas que nos hemos pasado reparándola (muchas veces de manera poco productiva) y los sitios a los que hemos llegado juntos… Con todo esto quiero decir que estamos orgullosos de ser cómo somos y de que nos llamen locos cuando en los hoteles subimos por el ascensor nuestra bicicleta para dormir con ella en la habitación por temor a los cacos. Porque un robo nos dolería en el bolsillo, pero también en el alma…
Categorías: Curiosidades |


16 Mayo 2007 a las 1:59 pm
Cuanta razón tienes
16 Mayo 2007 a las 5:43 pm
“Al final, el monte o la carretera terminan dictando sentencia: lo que cuenta es el estado de forma y nuestra constancia y actitud.”
ays! eso mismo… si no das pedales ya puedes tener la ultima-cosa-de-carbono-2-ruedas que te va a dar igual…
17 Mayo 2007 a las 5:20 pm
sigo prefiriendo mi BH,así no sueño con agujeros extraños
16 Noviembre 2007 a las 6:18 am
una vez soñè que me la robaban :S
tenès razòn , ”Porque un robo nos dolería en el bolsillo, pero también en el alma…” TENES MUCHA RAZON
4 Febrero 2008 a las 10:53 pm
cuanta razón tienes, ya me siento tranquilo de solo pensar que no soy el único que “siente” realmente el ciclismo y que no soy el único loco de dos ruedas. felicidades a todos