« Maldito cambio | Inicio | Dos ciclistas ‘asesinados’ y un temerario al volante »

Caos organizativo

por biker | 29 Mayo 2007

Imagen de una caida multitudinaria en el giroEl Giro de este año me está sorprendiendo por la cantidad de fallos organizativos que estamos viendo. Lo más preocupante creo que son los que hacen referencia a la seguridad. Día sí y día también, y desde mi televisor, aprecio notables deficiencias. Sinceramente, no me extraña que estén sucediendo tantas caídas e infortunios a los pobres ciclistas. No es de recibo que en una carrera de este caché sucedan estas cosas. El Tour e, incluso, la Vuelta a España creo que están muy por encima del nivel que está demostrando la dirección de la ronda italiana.

Pondré sólo dos ejemplos terribles –hay muchos más- de la anarquía y pasividad que demuestran los transalpinos. El más terrorífico sucedió en una de las primeras etapas que acabó al sprint –ahora mismo no recuerdo exactamente cuál–. El caso es que el pelotón entró compacto en los últimos tres kilómetros, camino de la volatta y hecho un manojo de nervios, codazos, empujones…. Lo típico en estos casos. Y allí estaba él. En medio de la calzada, inconsciente de su insensatez, mientras un tropel de casi doscientas balas se aproximaba a unos sesenta kilómetros por hora sin posibilidad de escapatoria.

Incólume, impertérrito, el voluntario agitaba una gran banderola naranja para avisar de la próxima curva. ¿Pero por qué diablos se puso en medio de la vía? Los primeros en verle no podían creérselo y lograron abrirse sorprendidos. Ese sexto sentido que acompaña a los ciclistas evitó, una vez más, la tragedia. Porque un golpe contra una persona a esa velocidad hubiera provocado un caos tan sonoro como el desastre organizativo del Giro.

Otro de los momentos imprudentes de la ronda transalpina tuvo lugar el pasado domingo, en la etapa que terminaba en las Tres Cimas de Lavaredo. En los últimos 1.800 metros había una zona acotada de vallas, pero no vi un solo carabinieri para evitar la lógica avalancha de tifossi. Así que los aficionados, muchos de ellos bastante exaltados, saltaron a la calzada y comenzaron a seguir a los esforzados corredores. Y eso en una zona de vallas, pero ¿para qué diablos las pusieron entonces? Lo dicho ni un triste policía custodiando la zona.

Categorías: Noticias, Carretera |

Comentarios