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Memorias de New York I
por biker | 28 Junio 2007
Como sabéis he pasado unos días en Nueva York y no he querido perderme la oportunidad de ciclar por la ciudad de los rascacielos. La verdad es que al principio iba un poco temeroso, porque me imaginaba una urbe caótica, llena de tráfico a reventar y cuajada también de conductores con muy malas pulgas. Nada más lejos de la realidad. La verdad es que montar en bicicleta por la Gran Manzana ha sido una verdadera delicia. Si es cierto que hay un vendabal arrollador de coches -sobre todo, los clásicos taxis amarillos-, pero el respeto que destilan los que van al volante hacia los ciclistas es admirable. En ese sentido estamos a años luz en España.
Son varias las cosas que me han llamado la atención en este sentido. Para empezar, ningún automovilista mete prisa a aquellos que viajan en bicicleta. Nadie se molesta por llevar por delante, ocupando muchas veces el medio del carril, a un tipo en bicicleta. Ni claxones ni gritos ni malos modos… De hecho, en la céntrica Times Square pude contemplar una curiosa señal en la que se invitaba a ciclistas y conductores a compartir amablemente la carretera. La citada indicación era parecida a la de la fotografía que os he puesto, lástima que se me olvidó tomar una instantánea propia.
Respecto al grado de utilización de la bicicleta, la verdad es que tampoco es que sea muy alto en Nueva York. Vi bastantes personas, pero no tantas como debería haber contemplado para una ciudad de más de 8 millones de habitantes. Supongo que la cultura americana del motor tiene mucho que ver con ello. En cualquier caso, sí me pareció un lugar que le permite bastante cotas de libertad para que los ciclistas ejerzamos nuestro derecho de ocupar las calles.
Por otro lado, la relación entre amantes de la bicicleta y peatones es inmejorable. Chapeau por los neoyorquinos y su admirable tolerancia. Un ejemplo, yo ciclé con mi mujer durante un par de manzanas por la acera hasta llegar a Central Park y nadie nos miró con cara rara o de marciano, como suele suceder en nuestro país. De manera recíproca, ningún ciclista se molesta por el hecho de que un viandante invada la calzada cuando el semáforo está en rojo, obligando al que da pedales a rectificar su trayectoria. Por último, nadie te chista o te reprocha por ir en dirección contraria por los concurridos caminos y sendas de Central Park. Todo un ejemplo.
La verdad es que así da gusto. También tengo que destacar la destacada impresión que me causaron los bicimensajeros y los bicitaxis, pero eso lo dejaré para comentarlo en un segundo post.
He preparado una minigalería aquí para que veáis más de New York by bicycle.
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28 Junio 2007 a las 11:41 pm
Yo acabo de volver de Londres, y la verdad, exactamente como lo cuentas de NY pero a mi me ha dado la impresión de que es bastante alto el porcentaje de gente que usa la bici. Y les da igual que llueva o haga frio… y aquí, que somos unos privilegiados no lo hacemos (sobre todo en mi ciudad, Almería)… una pena.
29 Junio 2007 a las 9:21 am
Yo creo que en cuanto sales de España, y dentro de occidente, excepto Grecia y algún país más, el respeto por el ciclista es mucho mayor que aquí en España. Además, aunque no he estado en Nueva york, sí que certifico lo que dice Congrio: en Londres, en febrero o Marzo, con un frío intenso y se ven bastantes ciclistas, muchos más que en nuestras cálidas ciudades (y mira que yo vivo en una que lo realmente jodido es encontrar una subidita)