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Atracón de oro para Hermida

por biker | 16 Julio 2007

Hermida celebrando su victoriaSucedió ayer, el 15 de julio de 2007. Hermida se alzaba con la victoria en el Campeonato de Europa de Mountain Bike, después de un carrerón impresionante. Nuestro mejor ‘biker’ derrotaba así al todopoderoso Julien Absalon, en una nueva vuelta de tuerca del particular duelo que mantienen esta temporada. Según comentan algunos expertos, la más depurada técnica del catalán pudo desequilibrar la balanza a su favor. Yo creo que es algo más mental. Cuando el de Puigcerda está bien de cabeza, es difícil derrotarle.

Cuando Hermida cruzó la línea de meta y acarició el dulce fulgor del metal, no pudo evitar estallar de alegría y mostrarse como el deportista carismático que es. No es la primera vez que muestra su lado más humano en la victoria…

Julio de 2004. Olimpiadas de Atenas. El sol calienta a plomo en una colina cercana a la capital helena. Hermida deja de pedalear y mira al cielo. Está en el Olimpo. Aprieta los dientes, se relame. El sabor cálido de la victoria le alimenta. Entonces, desenfunda sus famosas pistolas y cruza la meta, proclamando a los cuatro vientos que es el subcampeón olímpico. Medalla de plata y una tonelada de pólvora en sus piernas.

Sus triunfos son importantes y su palmarés envidiable, pero, a buen seguro, lo que más destaca de Hermida es su personalidad. El chico tiene carisma, además de una incontinencia verbal que le hace disparar frase tras frase sin reparar en que su interlocutor está abrumado. Al igual que su pedalear, Hermida es un ser efervescente (espitoso que dirían muchos). Todo un crack.

Simpático, a la par que optimista, el de Puigcerda transmite energía positiva. Su reacción tras ganar la plata de Atenas ilustra a la perfección su carácter apasionado. Me contó un compañero que tuvo la suerte de acudir a la posterior rueda de prensa, que periodistas de todo el mundo se rindieron a su carisma.

Hermida comenzó la rueda de prensa en inglés. A su lado había una traductora, que pronto se convirtió en un mero espectador. El catalán contó lo mucho que había sufrido para llegar hasta allí. Los duros meses de entrenamiento, las lesiones…. Y como una caída a mitad de recorrido le había hecho alejarse de la cabeza. Llegados a este punto, unos lagrimones empezaron a resbalar por su rostro, mientras contaba, emocionado, como se levantó del suelo y se decía así mismo que era una oportunidad que no podía perder, que los Juegos Olímpicos son sólo cada cuatro años…

Tras tomarse un respiro y después de que la traductora relatara la historia en griego. Hermida volvió a tomar la palabra para relatar los hechos, esta vez, en castellano. Y, de nuevo, el bueno del ‘biker’ catalán se volvió a emocionar cuando relató su caída. Y amargos lagrimones cayeron otra vez por sus mejillas.

La cosa no quedó allí. El del equipo Merida volvió a relatar, por tercera vez, su experiencia olímpica en francés y, por último, en catalán. No paró de llorar de alegría. Y la traductora estaba asombrada del políglota que tenía al lado. Después vinieron las preguntas (en todos los idiomas). Y allí Hermida se despachó a gusto contando que lo que más deseaba era comerse un ‘Magnum’ de chocolate (helado de Frigo) y que, poco más o menos, sabía que su logro iba a tener muy poco repercusión mediática. “Que yo no soy Ana Obregón”, comentó. Pero le daba igual, él es un crack y estaba feliz.

Tras casi una hora de conferencia de prensa. Hermida se despidió y todos los allí presentes se pusieron en pie y ovacionaron al catalán durante varios minutos. ¿Y qué paso con el campeón olímpico Julien Absolon? Pues hubo también muchos periodistas que se interesaron por él, pero al lado del espectáculo al que acababan de asistir, la flamante medalla de oro del francés brilló mucho menos que la plata de nuestro amigo catalán.

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