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Demasiada competitividad

por biker | 14 Agosto 2007

Niños practicando MTBEl otro día asistí como espectador a una carrera de BTT en un pequeño pueblo de Burgos. La prueba, al margen de cualquier formato federativo, estaba organizada por una comparsa o peña del citado municipio, que celebra estos días sus fiestas patronales. El evento concentró a una treintena de participantes, en tres categorías: infantil, juvenil y adulto. Bueno pues hubo cosas que me gustaron y otras que me horrorizaron. En primer lugar, me parece fenomenal montar una prueba para fomentar el uso de la bicicleta, pero, me escandalicé al comprobar que había premios en metálico para los juveniles. Habiendo bolsa de por medio observé actitudes verdaderamente peligrosas y antideportivas.

Ver a niños de diez años corriendo sobre una bicicleta siempre es grato. El problema es que su inocencia contrasta con la picardía y las infulas de triunfo de sus padres. Ellos se divertían y sus progenitores sufrían en la grada: que si toma mejor esa curva, que si aprieta que tienes que mejorar algún puesto… La verdad es que los mayores dieron muestra, como en cualquier deporte, de no haber entendido nada en su vida. El ciclismo -haya o no premios de por medio- debería ser un lugar de encuentro, salud y diversión. Quizás por eso mi padre casi nunca iba a verme a jugar a fútbol, supongo que por no aguantar el bochornoso espectáculo de algunos adultos en la grada, en las que recuerdo que también había alcohol de por medio.

A mediodía le tocó el turno a los juveniles. Aquí, por lo menos, pude ver un detalle de grandeza del que ganó. Un chaval sencillo, sin ropa ciclista, pero con muchas ganas de pedalear. Ni siquiera celebró la victoria. Por detrás entró un uniformado ciclista de cierto equipo bilbaíno, con una bicicleta último modelo y con un padre estresado por la derrota de su ‘as’ del ciclismo. Una vez más los chavales mostraron más cordura que sus progenitores y el segundón tampoco demostró que se hubiera traumatizado por su ‘pecadillo’ de no alzarse con la victoria.

En esta categoría, además, vi cómo a un pobre crío, con poco cuerpo, le sacaban en la primera curva. Quizás no fue queriendo, pero el pobre se llevó un buen susto y no sé si le quedarán ganas de volver a correr algún día. Lo peor del día llegó cuando se entraba en la última vuelta de esta carrera. Un adolescente delgadito trataba de adelantar al segundo clasificado en casi el único sitio en el que se podía, la recta de meta. Fue entonces cuando el gordito que defendía su puesto sacó su codo derecho como si de un espolón de gallo se tratara. Durante varios metros circularon en paralelo, casi enzarzados. Cuando llegaron a la curva, el que mostraba una actitud antideportiva cedió su puesto finalmente, no sin riesgo de que ambos se estamparan contra un árbol.

Finalmente llegó el momento de los adultos. Uno de ellos participó sin casco, increíble. La verdad es que fue un tanto lamentable. El ganador se llevó 100 euros.

Con todo esto quiero decir que no deberíamos enseñar así a nuestros hijos. Salir en bicicleta es ir al monte, a la naturaleza, no darse codazos en un circuito. Y si se va a competir, habrá que enseñarle a hacerlo con caballerosidad, valentía y honradez, respetando a este maravilloso deporte y a sus rivales (compañeros). Luchemos todos por una práctica no competitiva y sí educativa.

Categorías: Curiosidades |

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