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Justicia ya: caso Enaitz Iriondo

por biker | 27 Enero 2008

Me gustaría hablaros siempre de ciclismo puro y duro. De senderos increíbles, de excitantes descensos, de bicicletas fascinantes, de largas jornadas de pedaleo entre amigos, de marchas, carreras y retos personales… Pero, ya véis, al final la realidad se impone con toda su crudeza y termino escribiendo post sobre compañeros asesinados por conductores temerarios. Hoy es un día de esos. Un día en el que la impotencia, la rabia y la indignación se apodera de todos aquellos que disfrutamos de las dos ruedas. Hoy quiero denunciar el caso de Enaitz Iriondo.

Era un adolescente más. 17 años. Toda una vida por delante. Hasta que un día de verano, cuando volvía a casa con su bicicleta, un conductor se lo llevó por delante. Según el atestado de la Guardia Civil, el vehículo circulaba a 113 kilómetros por hora, en un tramo en el que el límite estaba fijado en 90. El joven de Durango murió al instante. Su cuerpo voló 18 metros. Hasta ahí, por desgracia, puede resultar algo frecuente. Ahora viene lo más lacerante: el conductor ha reclamado a la familia 20.000 euros por los daños que el brutal impacto le produjo en su flamante Audi A-8. El juicio está fijado para el miércoles.

El espécimen, carente de toda humanidad, se llama Tomás Delgado Bartolomé. Riojano y, al parecer, empresario para más señas. Con gran prepotencia ha dejado algunas perlas en los medios de comunicación: «No necesito el dinero, pero yo también soy una víctima». «No sé que busca la familia, su hijo ya no va a volver a casa nunca». A mí me parece un monstruo.

Por desconocimiento de este tipo de caso, los padres de Enaitz sólo recibieron 33.000 euros por el atropello mortal de su hijo. Ambas aseguradoras llegaron a este acuerdo. Según el atestado que se levantó entonces, pudo haber concurrencia de culpas: el sinvergüenza circulaba a 113 Km/h y el pobre chaval parece, no está del todo claro, se saltó un stop. Tampoco llevaba ni reflectantes (era de noche) ni casco, aunque esta protección ante un tanque como un A-8 y a esa velocidad no hubiera servido de absolutamente nada.

Con todo hay algunos puntos oscuros en el atestado. ¿Por qué si el adolescente se saltó un stop el impacto fue, a la vista de cómo quedó la bicicleta, por detrás? ¿Por qué se le practicó la prueba de la alcoholemia más de una hora después del siniestro? Dio 0,15, no muy lejos del 0,25 máximo permitido. Además, informes de otros peritos cifran en más de 170 kilómetros por hora la velocidad a la que circulaba el sinvergüenza.

¡SOLIDARIDAD CON NUESTRO AMIGO CICLISTA! JUSTICIA, YA! ¡QUE SE REABRA EL CASO!

Categorías: Activismo | 2 Pedaladas »

2 Pedaladas to “Justicia ya: caso Enaitz Iriondo”

  1. Quique dice:
    28 Enero 2008 a las 12:40 pm

    Sin entrar en si el ciclista tuvo o no la culpa, la cuestión es la desfachatez de este tio que se atreve a compararse con los verdaderos “afectados”·. Sin duda que él también lo es, pero debería haberse quedado calladito.
    En fin, un chulopiscinas.

  2. Ramón dice:
    28 Enero 2008 a las 3:32 pm

    Menudo sinverguenza. Ahora la va a cagar porque ha removido el caso por avaricia y le van a cascar una buena leche con toda la solidaridad que estamos despertando

Comentarios