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Caída y baño de humildad
por biker | 27 Abril 2008

El otro día me lo preguntaba en este post: ¿Dónde está el límite? Os contaba que muchas veces queremos ir muy lejos con nuestras pretensiones ciclistas. Bajar por aquel sitio que nunca nos atrevimos o soltar el freno en esa bajada que siempre nos daba respeto… Yo llevaba tiempo con demasiado arrojo en mis rutas. Al igual que en la vida, en el mountain bike es tan peligroso el miedo paralizante como el exceso de confianza. Desde el 2001 no había sufrido una caída de cierta entidad. Uno lleva tanto tiempo sin besar el suelo que se llega a creer intocable. Parece que un hada madrina te protege en cada curva y en cada cortado en el que tu bici se tambalea y amenaza con lanzarte hacia delante como un caballo desbocado. El viernes, al fin, me sucedió. Salí disparado, di varias volteretas sobre mí mismo y acabe con una racha de imbatibilidad de 7 años. Ahí es nada. Por fortuna estoy bien. Todo ha quedado en un golpe al casco, una pequeña distensión muscular en el cuello, contusiones en muslo, brazo y hombro y varias magulladuras en la cara. Parece que me ha arañado un gato.
Como suele ser habitual, la caída fue de lo más tonta. Bajaba por un sendero bastante interesante que hay en el descenso del Argalario. Os he dejado la imagen del google earth arriba. Es una ruta que hago muchas veces y nunca me había pasado nada. Ningún amago de crashhhhh. El caso es que me despisté, me puse a pensar en otra cosa al final del tramo, perdí la concentración. Salí de una curva, casi tenía la carretera a la vista, y bajé un tramo de pendiente bastante empinada. Ahí sólo tienes que dejar caer la bici, se frena al llegar abajo. Si llegas. En mitad de la rampa me salí del sendero. Un segundo. 15 centímetros. Rueda encajada en el matorral. El manillar se tuerce. Un segundo y al siguiente mi cabeza contra el suelo. Voltereta, crujido cuello y dolor en hombro y brazo. Es mountain bike. Es ciclismo. Cuando mejor lo estás haciendo, este deporte te da un baño de humildad y te devuelve a tu sitio. Porque la bicicleta es una escuela de vida: todo lo bueno se consigue con esfuerzo y lo que no requiere esfuerzo, no es lo suficientemente bueno.
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3 Mayo 2008 a las 12:08 am
[...] del gorrazo que me di el otro día, he estado buscando algo de información sobre cómo caer. Siempre había oído que lo mejor es [...]