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“La Mame a pie, 100% recomendable”
por biker | 22 Septiembre 2009
Nuestro amigo Josemi Benitez corrió el pasado domingo por primera vez la Maratón Alpina de Medina (Mame). Y lo hizo a pie. Fueron 3 horas y 13 minutos de carrera. Séptimo puesto. Una pasada. Hizo menos tiempo que muchos de los que iban en bicicleta. Por un día, universociclista vuelve su mirada hacia las carreras de montaña a pie. Josemi nos relata su experiencia en Medina.
Se acaba el verano y con él la temporada de carreras de montaña. Yo soy un tragamillas de asfalto, pero de vez en cuando me echo al monte a disfrutar. Las carreras de trail tienen muchos alicientes. El paisaje, el aire fresco, la sensación de bienestar y de libertad- los antidepresivos naturales que generan nuestro cerebro (dopamina y serotonina) que nos aporta correr se multiplica haciéndolo por el monte-, y además no te estresas tanto como en asfalto donde conoces perfectamente tu límite y te exprimes al máximo. Aquí te dejas llevar más por las sensaciones. Pero tambien tienen su lado negativo. Hay muchos tramos por donde no puedes correr por las irregularidades del piso o los desniveles. Sin embargo, en la Mame, aparte de disfrutar de unos paisajes increibles donde se combinan claros de hierba, con cerrados bosques, se puede correr a tope durante unos 38-39 kilómetros.
Aún no han dado las 7 de la mañana y en la calle cae un terrible aguacero, pero no quiero perderme mi primera participación en la Mame. Todo el mundo me había hablado maravillas de esta carrera de montaña que tiene la salida y la llegada en el polideportivo de Medina de Pomar. El día no acompaña en Bilbao, pero a medida que nos acercamos a este municipio de Las Merindades se va abriendo la capota del cielo y queda un día estupendo para correr.
En la salida nos encontramos dos tipos de desequilibrados, los que van a hacer la media maratón y los que, sin ningún tipo de conocimiento, nos aventuramos a correr los 42 kilómetros de la maratón. Decir antes de nada, que la medición de los kilómetros ha sido perfecta (según me asegura mi GPS Garmir Forrunner)
La cabalgada inicial lo hacemos junto a los de la media. Mis baterías energéticas y emocionales están cargadas y me uno a un grupete con un ritmo majo de 4:00min/km. No aprendo nuca y salgo rapidillo hasta el kilómetro 5-6 donde ya cojo ritmo. Ahí precisamente, la carrera manda a los de la media hacia la derecha y los del maratón seguimos por la izquierda. También es ahí donde me doy cuenta de que todos esos corredores con los que creía iba a compartir mi mañana me abandonan y van a hacer la 1/2. Estoy solo. ¿Qué hago, espero a los de atrás o tiro hacia delante? Como soy un inconsciente, aprieto un poco más el ritmo para coger a alguien de los de delante que van como tiros. Pasan los kilómetros. Subo y bajo el alto de Ribalamora en el 8. Desde ahí y hasta el 15 la carrera es un sube baja constante pero que se hace bastante facil. Nada. Miro delante. Nadie. Y detrás tampoco, así que sigo dándole candela.
Llegados a este punto ya he comprobado que la organización se ha esmerado con las señalizaciones. Imposible perderte, hasta para un despistado urbanita como yo. Puntos de pintura fluorescente verde en el suelo y flechas en los árboles. Las indicaciones del kilómetro en el que estamos son cada mil metros, algo poco habitual. Gracias. También he pasado ya por un par de avituallamientos muy bien dotados con frutos secos, glucosa, chocolatinas y Gatorade, donde los voluntarios te animan a que repitas. Bien.
En el km.15 comienza la subida importante. Una fina lluvia refresca a los corredores sin llegar a calarles. Son 15 kilómetros de subida constante pero muy llevadera en los que se pasa de la cota 600 a la 950. Pongo la tercera y para arriba. Un ritmo de 5:00/km me lleva sin problemas hasta el alto de la Llana. Allí, y tras subir por una campa de hierba que parece una alfombra me reciben un grupo de caballos que me miran extrañados.
Decir que hasta este momento he superado a bastantes marchadores que habían salido andando un rato antes y que me animan al pasar a su lado. Un poco de barro se va acumulando en las suelas de las zapatillas aunque rápidamente se desprende al pisar por terreno seco. Ahora viene la bajada a Almendres. Muy mala, con desnivel y grandes cantos rodados desde el 30 al 31. Este es mi peor momento ya que las piedras me van destrozando el tobillo a cada pisada. Todo queda compensado con el avituallamiento que hay al terminar. Un grupo muy animado me recibe como si fuera un mozo del pueblo y me dan ganas de quedarme un rato con ellos conversando. Increibles. Otra subida dificil del 33 al 34, donde es necesario dejar de correr un poco y, andando mano en rodilla, hacer palanca para arriba como se pueda.
Tras esta pequeña dificultad ya se ve Medina con su castillo iluminado. Aquí, en el km. 35 debería comenzar el famoso ‘muro’ del maratón, pero alguien se ha encargado de tumbar ese muro y más parece un tobogán, que me lleva como una bala hasta la meta. He hecho la carrera completamente solo. Nadie me ha alcanzado y a nadie he superado. Tal vez por eso me ha salido un buen tiempo. En este tipo de carreras sueles dejarte llevar por el ritmo de los otros y acabas cebándote por comprobar quien es más gallito y está más fuerte.
En la meta, situada, al igual que la salida, en el polideportivo me recibe una gente muy animada. La carrera ha sido perfecta en todos los sentidos. En la llegada dispongo de otro avituallamiento, me dan una camiseta técnica de calidad y me ducho. También había servicio de masaje y comida de la pasta en el poli, pero debemos marchar rápido para Bilbao dejando una mañana espléndida en Medina. Ni que decir tiene que al llegar a Balmaseda se echa la capota de nuevo y comienza a llover.
En fin, una prueba recomendable 100%. Un tiempo final de 3:13 me deja más que satisfecho, y más cuando me dicen que no he quedado mal en la clasificación. Para el año que viene hay que reservar un hueco destacado en el calendario para correr en Medina… aunque en bici me dicen que es también una pasada…Lo pensaré. Quiero animar expresamente a la gente que hizo la media a que el año que viene lo intenten con la maratón. La satisfacción también será doble.
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