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Crónica del carrerón en Mozares

por biker | 31 Agosto 2010

Vadeando el Trema. Foto: Alex Fernández (Mozares)

Es un pueblo muy pequeño y con pocos residentes, pero celebra una serie de eventos a lo largo del año que resultan espectaculares y destacan por una organización exquisita. Sus vecinos se lo curran y lo mismo salen en el programa ‘España Directo’ que son capaces de atraer a 250 bikers (entre niños y adultos) en una jornada como la del pasado domingo. Estoy hablando de Mozares. El otro día nos acercamos hasta esta localidad, situada a 4 kilómetros de Villarcayo, para correr la XIV Travesía del Trema. Fue todo un espectáculo. Se trató de una prueba de 22,5 kilómetros (cuatro vueltas a un circuito muy atractivo). Ganó José Antonio Díaz Arriola, seguido de Joseba León y el ex ciclista profesional de carretera Ángel Castrejana. Los hermanos Llano, de Barakaldo, fueron 4º y 5º. En breve saldrán las clasificaciones aquí y tenéis fotografías en este site y en este otro. Ahí va nuestra crónica.

La jornada amaneció fría en el norte de Burgos, aunque poco a poco la temperatura fue subiendo. Cuando mi amigo Ruben y yo llegamos a Mozares, tras calentar muy suave unos 5 kilómetros, el sol ya brillaba con fuerza. Nos plantamos en la línea de salida y optamos por situarnos a cola, al final de un pelotón de unos 160 corredores. Con tanto personal, sabíamos que se produciría algún tapón, pero preferimos empezar con calma, alejados de los nervios de la cabeza. Remontar puestos siempre anima más que ir perdiendo posiciones.

La salida se dio de manera puntual y el circuito comenzaba con una primera parte rápida, donde se podía pedalear con mucha fuerza por caminos llanos y polvorientos. Pronto, la humedad del Trema se encargó de acabar con las molestas partículas en suspensión. Llegados a este punto, no tardó en producirse el primer tapón, en un recodo del camino, que bajaba hacia el río, pero que no se adentraba en él, ya que volvía a subir hacia una chopera. A pocos metros de allí, se encontraba el único sitio del circuito donde había que echar el pie a tierra para afrontar una ascensión por unos peldaños naturales en los que había que echarse la bici al hombro. En la primera vuelta, aquello parecía la pescadería: había que coger número para poder pasar…

Obstáculo natural a pie

Después de superar estos dos embotellamientos, los corredores encaramos la primera subida hacia el pueblo. En todos los giros se me hizo dura porque apretábamos mucho ya que después venía un ligero descenso donde era posible recuperar. En este punto empezamos a acelerar el ritmo para ir dejando atrás a otros bikers. Tras la bajada, el trazado ofrecía una zona divertida con curvas ratoneras y dos pasos del río. Justo antes de vadear el Trema por primera vez, los dos corredores que transitaban entre Rubén y yo se cayeron y mi amigo se quedó cortado. Le esperé, pero había perdido un tiempo precioso, así que finalmente decidí ir a muerte hasta el final.
Subida al cementerio
Tras superar el río, subimos al cementerio en un repecho corto pero duro. Allí se concentraba bastante público, que aplaudía a rabiar. La presencia de aficionados y familiares fue muy importante pese al intenso calor y los molestos tábanos, que picaron a un buen número de personas. Tras superar un camino de hierba, el circuito moría en recta de meta. 19 minutos en la primera vuelta. Rubén pasaba a medio minuto, aproximadamente.

En el segundo giro, el circuito ya estaba bastante despejado. Comienzo entonces una remontada muy intensa. Paso a un buen número de gente y se me pega a rueda un chaval que va tercero en la categoría de 13 a 16 años. Hacemos casi toda la vuelta juntos, aunque al final se queda un poco en la parte final. 16 minutos para el segundo giro. Me cantan en meta que voy el 75. Al menos, eso entiendo. Ruben pasa un bache y empieza a perder algo de tiempo. La verdad es que lleva la rueda trasera bastante gastada y sufre mucho en los pasos del río y en las curvas. Pero él nunca se rinde…

La tercera vuelta la empiezo a bloque, con Edu de Mozares a rueda. Siempre está bien encontrar un amigo. Rodamos juntos un buen trozo, pero al final cede y tengo que seguir en solitario. Sigo sin bajar el ritmo. 16 minutos de nuevo en meta y algo ilusionante, los machacas de adelante ya no me doblarán. Al final me sacarían unos 15 minutos.

En la última vuelta, pago un poco el esfuerzo y el haber estado más de tres semanas parado por un esguince de tobillo. Paso a algunos doblados, pero ya nadie va por delante salvo los que han perdido vuelta. Tampoco viene nadie cerca por detrás. Esto desmotiva bastante. En el último paso del río cometo el único error técnico del día y tengo que echar el pie a tierra. Pierdo unos segundos. La zona está ya chocolateada del agua que hemos ido sacando poco a poco en cada giro.

Al final completo la cuarta vuelta en algo más de 17 minutos. Total: 1 hora y unos siete minutos. El ambiente, increíble. La gente aplaude a rabiar pese a que habré llegado en el puesto 60 o así. Rubén acaba la prueba un par de minutos después. Un carrerón el suyo. Era la primera vez que participaba en algo así y lleva sólo dos años andando en bicicleta, aunque lleva años practicando otros deportes y es todo un atleta.

Bolsa con regalos y rica morcilla

Tras entregar el dorsal, nos dan una bolsa con regalos. Un avituallamiento muy bien provisto (frutas, sandwich, frutos secos, bollería…) nos saluda a unos metros de meta. La verdad es que el día ha sido genial. Por siete euros de inscripción te llevas a casa una morcilla y una camiseta, más la experiencia de correr en un sitio espectacular, con una organización exquisita. Repetiremos…

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Una Pedalada to “Crónica del carrerón en Mozares”

  1. Angel Sanz dice:
    31 Agosto 2010 a las 11:20 pm

    Aupa txirrindu, veo que vas a tope… al final no pude ir pero veo que le sigues pegando muy bien a las cronicas… nos vemos en gordexola o en la mame.
    salu2 angel

Comentarios