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El triste adiós del villano

por biker | 3 Septiembre 2010

Fignon comandando un peloton donde viajan Hinault y Lemond entre otros

Uno dice Laurent Fignon y se acuerda de las imágenes del ciclista galo escupiendo a una cámara de la televisión española y también de las emboscadas que tendía en pleno avituallamiento. Era el más odiado. El más antipático. Una lengua afilada con gafitas redondas y coleta. Por su aspecto, una especie de intelectual metido a deportista. No le querían ni en Italia ni en España. Y mucho menos en Colombia, donde le consideraban un demonio por haber acusado a Lucho Herrera de haber ganado la Vuelta de 1987 gracias a sobornos. Fignon fue, probablemente, todo eso, pero también fue un campeón (2 Tours y 70 victorias) y una figura indispensable en la evolución del ciclismo. La actual escena del pedal no se comprende sin Laurent.
Todo deporte tiene sus héroes y sus villanos. Los ídolos brillan por si solos, pero lo hacen con más pujanza si es en contraste con un personaje odiado. Es la eterna lucha de los opuestos. De eso se beneficiaron ciclistas como Perico Delgado, Ángel Arroyo y hasta el mismísimo Gred Lemond, un norteamericano con escaso carisma pero al que todos animamos a rabiar para que derrotara a Fignon en un final de Tour muy muy apretado. Corría el año 1989.

Estos días, poco después de su muerte, muchos ex ciclistas han salido a la palestra para ensalzar su figura. Algunos han admitido que era antipático como ciclista, pero que era diferente como persona. A mí siempre me pareció un filósofo metido a ciclista. Escuchen si no, cómo termina su autobiografía: “He sido solo un hombre que ha hecho todo lo posible por abrirse un camino hacia la dignidad y la emancipación. Ser un hombre”.Tampoco tiene desperdicio cuando en el último Tour que corrió, en el último puerto de la última etapa de montaña, se dejó ir como un cicloturista y lo subió el último, en solitario. Entonces dijo: “Miré el paisaje, disfruté de la ascensión, disfruté del ciclismo. Todo era armonía a mi alrededor. El ciclismo podría seguir sin mí. La vida continuaría conmigo”. Y continúa, Fignon, continúa con recuerdos imborrables en los que eres protagonista, para bien o para mal, en nuestra memoria.

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Una Pedalada to “El triste adiós del villano”

  1. virginia dice:
    3 Septiembre 2010 a las 4:39 pm

    El unico deportista de todos los tiempos que me llego,el unico deporte que segui fue el ciclimo y solo las carreras en que el participo,su temperamento se traslucia a traves de la pantalla.
    ¡¡¡Gracias Fignon!!!.

Comentarios