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Probamos la Hood Bike que sorteamos

por biker | 14 Enero 2011

La nueva Hood One Roya en Abandoibarra (Bilbao)

Fue en Bilbao y resultó un paseo muy agradable. Ayer probé la Hood Royal One que nuestros amigos de Hood Bikes nos han mandado para que la sorteemos entre nuestros lectores a finales de este mes o principios de febrero. Todavía no hemos sacado las bases de la rifa, pero mantente a la escucha aquí o hazte amigo de nosotros en Facebook (universociclista) para entrar en el bombo. Por ahora, el test que hemos realizado ha sido totalmente satisfactorio. Empecemos por partes. La Hood Royal One llegó a nuestra tienda de confianza (Maestre Bikes) hace unos días. Se trata de una Beach Cruiser, un modelo con reminiscencias californianas que nos traslada a una nueva forma de conducción: más tranquila y relajada. También más urbana y estética.



Una primera mirada a la Hood Royal One nos muestra una bicicleta que está bien acabada. Y no sólo lo digo yo, a nuestros amigos de Maestre les gustó el conjunto. “Está muy bien pintada y la relación calidad/precio (cuesta menos de 300 euros) es muy buena para una bicicleta de este tipo”, comentaba uno de los vendedores. En el taller gustó su bajo peso, en comparación con otras monturas urbanas. En la báscula dio 14,56 kilogramos. “Hay bicis tipo holandesas que pesan dos y tres kilos más”, comentaba el mecánico que la armó. “Sólo he tenido algún problemilla con el freno delantero a la hora de ajustarla”, añadía. Nada que no pudieran arreglar unas arandelas.

Bien, ya en marcha, las sensaciones son muy buenas. La postura del ciclista es muy cómoda, ya que el largo manillar nos hace ir bien erguidos y con un dominio y una visión total de la situación. La Royal Hood One cuenta con un sistema de tres marchas que se manejan con la mano derecha. Los tres desarrollos resultan suficientes y agradables para tramos llanos. Incluso si tienes que arrancar en parado, se puede maniobrar con facilidad y rapidez. Sin embargo, la bicicleta es un poco exigente si afrontas una cuesta empinada.

Nuestro paseo lo dimos por Bilbao. Desde el Euskalduna hasta la pasarela de Zubi-zuri de Calatrava. Un sencillo recorrido para disfrutar. Acostumbrado a aporrear los pedales de mi bicicleta de enduro, pensaba que me iba a costar más subirme a una Beach Cruiser. Nada más lejos de la realidad. A los 50 metros ya pedaleaba recto y dominaba perfectamente el manillar. A los 200 metros jugaba ya con las marchas. A los 300, usaba el freno delantero V Brake sin problemas y a los 400 me animaba ya incluso con el freno trasero, uno de los grandes secretos de esta montura.

Se trata de un freno de contrapedal. Es decir, si giramos hacia atrás los pedales, en lugar de hacia adelante, la bicicleta se detendrá. Resulta un sistema curioso y útil en ciudad, porque puedes tener las manos ocupadas en hablar por el móvil, saludar a algún conocido o incluso viene bien para cuando te quieres apoyar en un coche o en algún elemento que te permita mantener el equilibrio. La única desventaja de este tipo de freno es que cuesta un poco arrancar, ya que no puedes poner el pedal en tu posición favorita. De esta forma hay que impulsarse con las piernas ligeramente para coger algo de inercia y empezar a pedalear. Parece difícil, pero resulta muy sencillo.

De los materiales puedo deciros que parecen resistentes. Los guardabarros, una de las piezas más sensibles en las bicicletas urbanas, están bien anclados. El sillín me resultó cómodo pese a ir en vaqueros.

Por último destacaría dos cosas: su estética y su efecto sobre las personas. Ambos aspectos están interrelacionados. La Royal Hood One llama la atención. Es evidente. Mucha gente se paraba a observar mis pedaladas. Es una bicicleta poco habitual. Y, por lo general, gustó en mi paseo. Su llamativo color verde y el reclamo de las ruedas blancas en sus flancos resultan atractivos. También la postura en la que cicla el que la monta contribuye a que uno no pase desapercibido.

Ahora bien, también experimenté la sensación de que los peatones respetan más este tipo de bicicletas que no las clásicas mountain bike. Yo suelo moverme por ciudad con un modelo de montaña. La reacción de la gente cuando te subes a una acera es, por decirlo suave, furiosa contra tu persona. Creen que vas a tope, poniéndoles en peligro. Con las beach cruisers la sensación es otra. Resulta más amable para el viandante. Creo que es porque piensan que no vas a todas velocidad. El pedaleo es más calmado, menos agresivo. No se trata de deporte, sino de movilidad. Este aspecto me ha gustado mucho.

Veredicto: bicicleta curiosa, llamativa y muy urbana. Para el tiempo libre y disfrutar sin prisas. Aunque también nos sirve para desplazarnos por la ciudad sin problemas.

Destaca: Su estética, la posición del ciclista, su sistema de frenado contrapedal y su peso liviano para una montura de este tipo (14,56).

Que cambiaría: La montaría con un plato algo más pequeño, sobre todo si vives en una ciudad con cuestas.

Bueno, pues en breve colgaremos las bases del sorteo y cómo podréis optar a este premio. Suerte a todos.

Categorías: Material / bicicletas | Ninguna Pedalada »

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